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Cómo aprender a conocer tu cuerpo

  • 11/03/2020

Cómo aprender a conocer tu cuerpo

En más de una ocasión habrás escuchado la expresión “entrenar por sensaciones” o lo que es similar, “escuchar a tu cuerpo”. Pues bien, es una manera de decir que cada ciclista asimila las cargas de entrenamiento de un modo distinto, y esa es la razón por la que algunas personas pueden entrenar hasta 6 días por semana mientras otros solo pueden hacerlo 3 o 4 (y si lo hacen más, caerán en el sobre-entrenamiento). Para saber cuánto debes entrenar, o mejor dicho, cuánto te permite tu organismo entrenar, lo mejor es…escuchar a tu cuerpo.

Parece una obviedad o, quizá, todo lo contrario, difícil saber hasta donde y cuando. Pero  lo cierto es que si empiezas a prestar más atención a tus sensaciones internas durante los entrenamientos, en pocas semanas habrás aprendido muchas cosas sobre ti. Por ejemplo, un ciclista muy activo sufrirá un alto desgaste fisiológico, pero si lleva una alimentación cuidada y un descanso provechoso tras la jornada de trabajo seguramente pueda seguir entrenando sin riesgo al sobre-entrenamiento. En cambio, una persona que pueda desempeñar labores de ejecutivo (sentado durante muchas horas delante de un ordenador y una presión psicológica grande) seguramente no logrará la misma calidad de descanso y, por ello, su cuerpo admitirá menos volumen o intensidad en los entrenamientos.

Así, para que aprendas a escuchar a tu cuerpo, te damos algunas claves que se perciben con frecuencia en muchos aficionados al mountain bike.

  • Cuando tu frecuencia cardíaca empieza a ser más alta de lo que habitualmente suele ser para un mismo tipo de entrenamiento, y además te sientes cansado y no rindes como debes. Esta es una situación clásica de sobrecarga del sistema cardiovascular o metabólico.
  • Cuando ocurre todo lo contrario al punto anterior: tu frecuencia cardíaca es más baja de lo normal para un mismo esfuerzo. En ese caso podrías pensar que estás en un estado de forma óptimo, mejor que nunca, sin embargo tus sensaciones no son buenas. Es posible que tu sistema muscular y energético no se haya recuperado convenientemente o quizá tu nutrición no esté siendo correcta. Separa las sesiones de entrenamiento cardiovascular del muscular.
  • Si a mitad de una sesión de entrenamiento que completas con facilidad te vienes abajo. En este caso es posible que necesites meter más calorías y energía a las primeras comidas del día. Si ya comienzas el entrenamiento cansado es porque necesitas mejorar el descanso o alargarlo entre sesiones.
  • Estás entrenando con mucha intensidad y alcanzas un periodo de estancamiento y fatiga general con la frecuencia cardiaca mucho más alta de lo habitual: puede ser que tengas una infección y estés al borde de alguna gripe, catarro o enfermedad similar, o tal vez a las puertas de un periodo de sobre-entrenamiento del que te costará salir algunas semanas. En cambio, si esos síntomas desaparecen en unos pocos días, todo habrá sido consecuencia del proceso normal de sobrecarga y supercompensación.
  • Un caso algo más extremo es cuando un deportista de cierto nivel pero en unas circunstancias personales adversas en ese instante (que impiden un correcto descanso psicológico) se pasa con el volumen de entrenamiento técnico y/o intenso, llegando a un estado de fatiga crónica con un rendimiento muy pobre. Estaríamos ante un caso de sobre-entrenamiento central, del que es realmente difícil salir, llegando a necesitarse plazos de hasta meses. Para prevenirlo, planifica microciclos de descarga en tu programación.

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